Introducción a la numerología

Hablar de números es hablar de uno de los pilares de nuestra cultura, porque a dónde quiera que miremos, encontramos números: en la hora del reloj, en el calendario, en las direcciones de las calles, en las páginas de los libros, en la temperatura, en la cotización del dólar, en nuestra edad… Los utilizamos todos los días. Son indispensables para vivir.

Desde chiquitos nos enseñan a usar los números para contar: primero con los dedos, después con palitos o figuras. Que cuántos añitos tenemos, que si tenemos hermanitos, que cuántos lápices hay en la caja de colores, etc.; siempre, designando un objeto o entidad real para saber a qué nos estamos refiriendo. Más tarde, gracias al desarrollo del pensamiento abstracto, podemos pensar en cantidades sin necesidad de tener cerca los objetos que los números designan.

Esa es su función primaria: expresar cantidades; u órdenes, porque también podemos decir que algo viene “primero” que otra cosa, o “segundo” respecto de ella, etc. Además, cada número tiene diferentes propiedades matemáticas y una forma determinada de representación (por ejemplo, el “uno” se representa con un “palito” en la mayoría de las culturas, el “cero” con un círculo, etc.).

Pero en la escuela no nos dicen nada sobre un significado o propósito diferente para los números que no sea el de contar u ordenar. Entonces, ¿de dónde viene el significado de los números que postula la Numerología? Nos viene del filósofo griego Pitágoras (conocido por su famoso “teorema”), quien hacia el siglo V AC desarrolla en forma metódica una relación entre los siete planetas conocidos y la “vibración numérica”, la que denominó “música de las esferas” (de allí viene la frase). Él afirmaba que la estructura del universo es aritmética y geométrica, concepto que transmitía a sus discípulos.

De esta manera nace la Numerología: una práctica que nos permite conocer la vibración secreta de todas las cosas. Los números tienen una vibración particular y como todo tiene su correspondencia en números (nuestro nombre, por ejemplo) todo vibra. Ya lo dice la tercera ley del Kybalión: “Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.”

Mediante su método de numerología, Pitágoras descubrió que las palabras tienen un sonido que vibra en consonancia con la frecuencia de los números como una faceta más de la armonía del universo y las leyes de la naturaleza. Los números son mucho más que una forma de medir o cuantificar lo que existe a nuestro alrededor. Pitágoras nos enseñó que el universo debe ser visto como un todo armonioso, donde todo emite un sonido o vibración. Los números del 1 al 9 están asociados a características específicas, que juntas abarcan toda la experiencia de la vida.

Quien conoce este significado esotérico de los números y en qué proporción “están contenidos” en una entidad u objeto, puede conocer esa entidad, saber en qué frecuencia Ezequiel Sánchez vibra, conocer su esencia; y por lo tanto, deducir características a partir de dicha esencia. Además, sabiendo las propiedades o características de algo, podemos pensar hacia dónde se puede “dirigir” esa entidad (su futuro).

En otras palabras, mediante la Numerología podemos conocer las características de las personas y las cualidades de cada momento del tiempo (un día, un mes, un año), y en base a eso, decir algo sobre el desarrollo y evolución de esa persona, a lo largo de su vida. También, nos permite saber con qué talentos naturales contamos y qué áreas de nuestra vida necesitarán más atención para madurar.

Así, la Numerología se convierte en una herramienta muy útil para el auto-conocimiento y la evolución personal, junto a la Astrología y al Tarot, aunque cada una aporta un granito de arena a nuestra tarea de conocernos.

Extraído del libro “Mini Curso de Iniciación a la Numerología”
De Sánchez, Ezequiel

 

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