La Sanación está en El Núcleo

Tenía la sospecha desde hace tiempo de que algunos de mis asuntos pendientes se debían a experiencias difíciles de vidas anteriores, experiencias como haber sido prisionera, ser encadenada, torturada o juzgada -en resumen, por haber sufrido como resultado de la injusticia, del abuso de poder, la persecución y el control.

No sabía exactamente de qué se trataba, hasta que tuve graves problemas de salud que me obligaron a mirar en profundidad mi núcleo energético y kármico para comprender qué me estaba ocurriendo. Debía comprender además el origen de dichas improntas energéticas y hasta qué punto habían condicionado mi vida.

Durante los últimos cinco años he observado esta misma tendencia en mis clientes, ya que puedo diagnosticar problemas que padecen su vida actual en traumas que vivieron en vidas anteriores y ayudarles en su sanación y solución. Las cuestiones de vidas pasadas suelen acarrear serios problemas que suponen un enorme desafío para ellos y a menudo se sienten impotentes.

En mi caso, mi historia kármica comprendía diferentes periodos. Un periodo en el cual morí de hambre encadenada a la pared de una mazmorra francesa por expresar mis creencias políticas.

En otro lugar que me pareció la antigua Sumeria, fui un maestro perseguido por el gobierno, encarcelado, y finalmente ejecutado por negarme a retractarme de unas creencias que desafiaban al dogma existente. En el antiguo Egipto fui hecha prisionera, encadenada por los tobillos y utilizada como trofeo de guerra para intimidar y controlar a mi pueblo. En esas vidas fui perseguida, encarcelada e inmovilizada, que son importantes temas kármicos para mí hoy día.

Pude ver cómo en todas ellas pasaba del miedo a la desesperación por mi situación. Luchar era inútil, huir era imposible, y la única forma de salir de prisión era la muerte (al igual que casi me ocurrió hace algunos años, cuando tuve graves problemas de salud). Quienes me siguen saben que cuando tenía cinco años sufrí una parálisis por una vacuna que no me permitió moverme durante dos años, ni tampoco caminar hasta cinco años después. También he vivido tres experiencias cercanas a la muerte en las cuales pude escuchar que aún no había llegado mi hora y que debía continuar viviendo.

Si en otras vidas la única forma posible de salir de prisión y de escapar de la persecución era la muerte, hoy día dispongo de otras alternativas (por eso sigo aquí y sigo viva).

Una vez comprendido el núcleo kármico de la cuestión traumática, la situación recurrente de ser perseguida, hecha prisionera y encadenada o paralizada (tengo problemas crónicos en los tobillos), y ser silenciada por decir lo que pensaba, supe qué estaba provocando las circunstancias que he experimentado en esta vida.

De manera que ya conozco el escenario kármico y sé también cuál es la energía nuclear del trauma. El siguiente paso consiste en crear una solución diferente que me permita finalizar ese karma y poder salir así del ciclo que se ha venido repitiendo durante todas mis vidas y también en mi vida actual.

Si algo de esto te suena familiar, debes saber que una vez podemos identificar el ciclo kármico y crear nuevas opciones para nuestras vidas, experimentaremos una importante sanación.

¿Cuál es el tema central de un ciclo kármico? Es aquello que continúa repitiéndose una y otra vez, aunque nos parezca un poco diferente, pero que es en realidad la misma  situación.

¿Por qué es importante? Porque constituye la principal razón de nuestra vida de hoy: la oportunidad de poder experimentarlo, para conseguir esta vez un resultado diferente.

¿Cómo lo hacemos? A menos que seamos conscientes de ello, haremos siempre lo mismo, sin darnos cuenta de lo que está ocurriendo ni llegar a ver la repetición. Con consciencia, podremos ver el patrón recurrente, crear múltiples soluciones alternativas y tendremos el valor de llevar a la práctica al menos una de ellas. Normalmente, la solución es justo eso que no queremos llevar a cabo o a lo que nos hemos estado resistiendo.

Hay una razón para todo ello (¿no hay siempre una razón detrás de todo?), y tiene que ver con la Ascensión, la transformación, las transiciones y los nuevos comienzos.

Como dijo Jesús: “No se puede verter vino nuevo en odres viejos”, aunque no creo que estuviera hablando de bebidas alcohólicas. Si nosotros somos el “vino nuevo”, no podremos tener acceso a los nuevos paradigmas mientras aún carguemos con antiguas creencias, viejos hábitos, energías, frecuencias y patrones kármicos. ¿Recuerdas la referencia que hice al “ojo de la aguja” en el Informe de Energía de Mayo? ¿Cuánto bagaje kármico crees que puedes llevar contigo mientras pasas por el ojo de la aguja (que es el puente de 4D entre la 3D y las dimensiones superiores)…?

¿Qué podemos hacer para librarnos de ese bagaje?

Debemos llegar hasta su núcleo y descubrir la verdad. Después, tendremos que profundizar un poco más para encontrar una verdad aún mayor: las conexiones existentes entre toda situación, relación, persona, creencia y acontecimiento que hayamos experimentado en vidas anteriores con las que se relacionan.

A continuación, podremos observar en qué medida hemos creado y ajustado nuestras vidas de hoy hasta llegar a recrear lo mismo. Y, si todavía no estamos preparados para verlo, es probable que recibamos un empujón (en forma de algún hecho que nos obligue a darnos cuenta y a explorar esas áreas) hasta que estemos dispuestos a afrontar todos esos aspectos de nuestra historia y de nuestra energía. Así sabremos con exactitud qué necesitamos para poder volver a la plenitud.

Es un viaje que va de la sanación a la totalidad, la congruencia, la armonía, y al origen de nuestro trauma nuclear que nos está impidiendo ser “completos”. Los ciclos kármicos son grietas energéticas por donde escapa nuestra energía, limitando nuestra capacidad de expandirnos hacia aspectos superiores. Tampoco nos permiten dejar atrás la densidad que nos impide alcanzar nuevas frecuencias y cruzar hacia dimensiones más elevadas.

La energía 3D que ahora llena nuestra alma de miedo y de dolor ha estado siempre escondida en el núcleo de nuestro karma. Cuando llega la hora de que un globo vuele, debe soltarse el lastre que lo sujetaba y que no permitía que se elevara. La elección es nuestra: permanecer amarrados a tierra o elevarnos, permanecer en un ciclo kármico o crear un nuevo camino.

No hay mejor momento que este para hacerlo, ya que el Universo entero nos anima a pasar a la siguiente fase de nuestros ciclos de Ascensión. Ha llegado tu momento y es tu turno, ¿estás dispuesto a arrojar por la borda un poco de lastre y empezar a volar?

Jennifer Hoffmann
Traducción: Rosa García
Difusión: El Manantial del Caduceo en la Era del Ahora

Derechos de autor reservados © 2017 por Jennifer Hoffman. Pueden citar, traducir, reimprimir o referirse a este mensaje si mencionan el nombre de la autora e incluyen un vínculo de trabajo a: http://enlighteninglife.com

 

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