3a carta a Montse

Enlace a la 2a carta a Montse

Hola querida Montse:

Me alegra que te funcionara mi consejo anterior, relacionado con la resolución de problemas desde uno mismo, sin influencia externa que pueda a llegar a servir de excusa por si falla algo.

Al fin lo entendiste, ¿verdad?

Esta vez quiero matizar un punto de tu carta dónde me explicas que has decidido renunciar al proyecto de adelgazar a base de una dieta estricta que te estás aplicando desde hace algunas semanas y también me dices que ya estás cansada de ir al gimnasio, porque no ves ninguna mejora en tu organismo.

Me comentas que no te compensa el estar sometiendo a tu cuerpo a un ejercicio constante y a una serie de alimentos que odias, para al final de la semana solo haber adelgazado 200 gramos

¿Significa que ahora vas a comer de todo? ¿Vas a comer más cantidad pero de alimentos saludables? ¿Te vas a dar gustazos a base de comilonas?

Creo que en este tema te encuentras en una dualidad que te mantiene siempre dando vueltas en los dos polos opuestos de una misma situación:

Piensas que si dejas la dieta y no controlas lo que comes, engordarás. Si dejas el gimnasio y no haces ejercicio para quemar, el engorde será mucho mayor. Todo ello provoca que te pongas al otro lado de la dualidad y te desesperes al ver los resultados y vuelvas otra vez a la dieta y al gimnasio que tanto odias.

Deberías encontrar el punto medio, de la dualidad hacer una polaridad. O sea, acercar los polos en busca de un equilibrio.

Ni una cosa ni la otra. Obrar equilibradamente, ser consciente de que tu cuerpo es como es y si engordas es porque retienes y no sueltas. En otra carta te hablaré de este tema del soltar.

Lo importante es que no te posiciones en uno solo de los dos polos. Trata de ser coherente con tu organismo y dale los mimos que necesita. Come de todo pero menos. Si esto te provoca ansiedad, llena este espacio o agujero que te produce la reducción de la comida permitiéndote otras cosas que no tengan nada que ver con la dieta, pero que te llenen. Sal a pasear, queda con amigas, ves al cine (ojo con las palomitas, puedes comerlas pero no el bote de tamaño gigante, piensa: equilibra). Ve al gimnasio, pero no hagas lo que no quieres o no te gusta, apúntate a otra clase más divertida y no tan machacona, cambia un poco de hábito y míralo todo con otra perspectiva.

Lo importante es no renunciar a nada, porque luego te pones en el polo opuesto y es cuestión de tiempo que vuelvas a lo mismo y te posiciones en el otro polo. Esto se puede aplicar a todas las facetas de nuestra vida. Se trata de ver más allá de la situación, buscar el punto de equilibrio nos libera también de muchas cargas.

¿A que ahora ves el tema de otra forma?

Equilibrio es la clave.

Besos.
Sàndal
Continúa… 4a carta a Montse

 

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