4a carta a Montse

Enlace a la 3a carta a Montse

Hola, Montse:

En mi última carta del otro día te comenté el tema de “soltar” ¿Te acuerdas?, te hablaba de que si engordas es porque no sueltas.

Sí, ya sé que no entiendes mucho lo que quiere decir todo esto y, como no es tarea fácil explicarlo en cuatro frases, voy a ser lo más explícita posible.

En primer lugar, debes saber que nuestro estado mental y psíquico interactúa con nuestro organismo de forma directa. Esto quiere decir que, las manifestaciones a nivel físico y orgánico, como son las dolencias, enfermedades y otras muchas percepciones físicas están producidas por nuestra propia mente, por nuestra psique o por lo que es lo mismo: nuestro estado de ánimo y espiritual.

Me dirás que no ves la relación entre una cosa y la otra. Pues la hay, y muy directa.

Vamos a centrarnos en el ejemplo que te comentaba en mi anterior carta: El sobrepeso.

Cuando alguien percibe que está engordando, evidentemente es porque hay un desequilibrio entre lo que consume y lo que quema. Si este desequilibrio es muy pronunciado, la razón por la cual engorda es más que evidente. Por lo tanto con regularle la dieta, aconsejarle una vida sana y un poco de ejercicio debería ser suficiente para mantener un peso más o menos correcto.

Pero ¿qué ocurre cuando a pesar de poner todas las medidas externas que he descrito no se produce una reducción de peso? Si se consulta a un especialista endocrino dirá que puede haber un problema de hipotiroidismo, una dolencia o desajuste físico que no le permite al organismo eliminar todo lo que le sobra o no necesita.

Vamos a profundizar: Cuando las glándulas tiroideas se ralentizan ¿Qué procesos a nivel orgánico, endocrino, hormonal, etc. se produce? O mejor dicho ¿Por qué motivo se produce esta ralentización del sistema?

Si lo miramos desde el gran paradigma de la ciencia y desde la medicina, verás que toda explicación no parte de nada más que del mismo organismo: Se ha puesto enfermo, se ha detectado una “avería” que hay que subsanar mediante un fármaco o medicamento para paliar el efecto. Adormecer el síntoma, dejarlo inoperante para que deje de molestar es la única finalidad puesto que, aunque se consiguiese curar dicha dolencia, no se actuaría en el punto de origen y solamente se mantendría latente.

Y si con medicación  no se produce una curación satisfactoria, muchos optan por la cirugía reduciendo el estómago, poniendo globos, anillos etc. Haciendo un corte tajante de esta “molestia” mediante medios externos.

El engorde excesivo no es más que el síntoma de que hay algo en tu plano subconsciente que hace que retengas. También se ha constatado que la explicación está porque en un pasado, el cual puede ser de tu propia vida o de ancestros, hubo un periodo de escasez y el organismo quiere conservar y retener lo que recibe ahora.

Entrar en qué es lo que retenemos a nivel mental o psíquico requiere un estudio y un conocimiento muy elaborado de nuestro Ser interior. Puede venir desde los arraigos a cosas materiales, a la familia, al dinero, etc. O incluso de genética psíquica de nuestros ancestros. Retener el paso del tiempo, no aceptar la vejez, también es un punto de origen.

El cuerpo es sabio. El organismo modifica las células, las hormonas, los fluidos y la distribución de las millones de partículas de lo que se compone en búsqueda de una sanación espontánea. Y todo ello para evolucionar, nunca involucionar. La materia siempre es evolutiva.

Así que podríamos decir que el organismo no enferma sino que, nuestras células, buscan un lugar dentro de sí mismo donde sentirse cómodas y se las procure un estado óptimo de sanación. Y de todo ello depende nuestra mente, nuestro subconsciente o inconsciente que con nuestros patrones, sentimientos y hábitos influimos directamente en proporcionar o no este cómodo lugar dónde nuestros procesos biológicos y moleculares tienen su hábitat evolutivo.

De ahí todo lo relativo a las enfermedades autoinmunes, que yo prefiero denominar efectos físicos no deseados, puesto que para mí una enfermedad es un modo de sanación que el cuerpo elige para escapar del medio ácido en el que no se encuentra a gusto.

Ahora ya sabes un poco porque debemos soltar cuando retenemos.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Cómo se soluciona esto? ¿Cómo podemos saber qué es lo que retenemos y debemos soltar?

Pues, querida Montse, ahora mismo no te lo sabría decir. Esto solo lo puedes saber o deberías averiguar tú desde tu propio autoconocimiento. Yo solamente puedo darte un consejo:

Pregúntate: ¿De qué te estás nutriendo?. Ya no solamente  a nivel de alimentación, sino también a nivel de arraigos, de intereses económicos, de relaciones tóxicas, de un pasado que ya ha quedado obsoleto, etc.

Aprende a identificar  situaciones que tu veas que ya no te aportan nada y solo te causan empatías que se manifiestan con emociones, falsas identificaciones, mimetismos y mitos que el mundo externo nos ha inculcado sin cuestionarlos.

Hay mucho en lo que trabajar para poder llegar al fondo de esta historia. No pretendas ir deprisa, hay que ir quitando las capas una por una, ir descomponiendo el puzle para encajar bien todas las piezas.

Así pues, piensa en lo que te he expuesto, sin prisas, sin pausas, sin posicionarte en un polo opuesto al que te encuentras, equilibrándote, sin rechazo, aprendiendo de cada experiencia, siendo consciente de todo lo que te ocurre y lo que te ha ocurrido en el pasado y buscándole un sentido y un aprendizaje. Sin preocuparte, solo ocupándote de forma equilibrada, sin culpa ni rechazo a lo que eres.

Solo sé consciente de que tú eres perfecta como eres. Tu cuerpo lo sabe ¡Escúchalo

Para cualquier duda, aquí me tienes.

Un abrazo,
Sàndal
Continúa… 5a carta a Montse

 

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