Siente realmente lo que deseas y lo conseguirás

Salomón es un búho que está en un bosque en el pueblo de Sara
y los textos que iré extrayendo de “El libro de Sara” son conversaciones que ellos dos tienen,
reflexiones que nos pueden ayudar a encontrar más Paz y Armonía en nuestras vidas.

-Me gustaría volar como tú, Salomón.

¿Por qué, Sara? ¿Por qué te gustaría volar?

-Es aburrido caminar siempre. Vas muy despacio. Tardas mucho en ir de un sitio a otro y apenas ves nada. Sólo ves las cosas que están en el suelo. Cosas aburridas.

No has respondido a mi pregunta, Sara.

-Sí que la he respondido, Salomón. Quiero volar porque…

Porque no te gusta caminar, porque te parece aburrido. En realidad, Sara, no me has dicho por qué quieres volar. Me has dicho por qué no quieres no volar.

-¿Acaso no es lo mismo?

Claro que no, Sara. Hay una gran diferencia. Inténtalo de nuevo.

Un tanto sorprendida por el empeño de Salomón en buscarle tres pies al gato, Sara empezó de nuevo.

-Muy bien. Quiero volar porque andar por el suelo no es divertido y porque tardas mucho en ir de un sintió a otro.

¡Ay, Sara! ¿Ves como sigues hablando de lo que no deseas y el motivo de que no lo desees? Vuelve a intentarlo.

-De acuerdo. Quiero volar porque… No lo entiendo, Salomón. ¿Qué quieres que diga?

Quiero que me digas lo que deseas, Sara.

-¡QUIERO VOLAR! -gritó Sara, enojada por la incapacidad de Salomón de comprenderla.

Bien, Sara. Ahora dime por qué quieres volar. ¿Qué imaginas que significa volar? ¿Cómo te sentirías? Explícamelo para que lo comprenda, Sara. Descríbeme lo que se siente al volar. No quiero que me digas lo que sientes ahí abajo, en tierra, ni lo que significa no volar. Quiero que me digas lo que se siente al volar.

Sara cerró los ojos, captando lo que quería decir Salomón, y respondió:

-Volar es sentirse libre, Salomón. Es como flotar, pero más rápido.

¿Y qué verías si volaras?

-Vería todo el pueblo a mis pies. Vería la calle Mayor, los coches circulando y las personas caminando. Vería el río. Vería mi escuela.

¿Qué se siente al volar, Sara? Descríbeme la sensación.

Sara se detuvo con los ojos cerrados, fingiendo que volaba sobre su pueblo.

-¡Sería divertidísimo, Salomón! Volar debe de ser muy divertido. Surcaría el aire a la velocidad del viento. Me sentiría libre. ¡Me sentiría de fábula! -prosiguió Sara, absorta en la visión que imaginaba. De pronto, experimentando la misma sensación de poder que había intuido en las alas de Salomón cuando le veía alzar el vuelo desde la cerca día tras día, la niña sintió un potente impulso que la elevó por el aire a una velocidad que la dejó sin aliento. Durante unos momentos tuvo la sensación de que su cuerpo pesaba una tonelada, e inmediatamente después como si fuera ingrávido. Y luego se puso a volar.

-¡Mírame, Salomón! -exclamó Sara entusiasmada-o ¡Estoy volando!

Salomón volaba junto a ella y ambos surcaron el aire sobre el pueblo de Sara.

El pueblo en el que había nacido. El pueblo que conocía palmo a palmo. ¡El pueblo que en esos momentos descubría desde una perspectiva que jamás había imaginado!

-¡Qué bien! ¡Esto es genial, Salomón! ¡Me encanta volar! Salomón sonrió de gozo ante el extraordinario entusiasmo que demostraba

Sara. – ¿Adónde vamos, Salomón? Puedes ir adonde desees.

-¡Esto es supergenial! -gritó Sara, observando su pequeño y apacible pueblo. Jamás le había parecido tan hermoso.

…………..

-¡Mira, Salomón, ahí están Jason y Billy! ¡Eh, Jason, mira cómo vuelo! -gritó Sara. Pero Jason no la oyó-. ¡Eh, Jason! -gritó de nuevo Sara más fuerte-o ¡Mírame! ¡Estoy volando!

Jason no puede oírte, Sara.

-¿Por qué? Yo le oigo a él.

Es demasiado pronto para él. No ha empezado a formular preguntas. Pero ya lo hará. A su debido tiempo.

…………..

La niña estaba tan excitada que apenas podía recobrar el resuello. Había sido la experiencia más fabulosa de su vida.

-¡Ha sido increíble, Salomón! -gritó Sara. Tenía la sensación de que había volado durante horas.

-¿Qué hora es? -preguntó mirando de pronto su reloj, convencida de que iba a tener problemas por volver tarde a su casa, pero el reloj indicaba que sólo habían transcurrido unos segundos.

-Tu vida es muy rara, Salomón. Nada es lo que parece.

¿A qué te refieres, Sara?

-Pues que hemos volado por todo el pueblo sin que haya pasado el tiempo. ¿No te parece raro? Y el hecho de que yo pueda verte, y hablar contigo, mientras que Jason y Billy no pueden verte ni hablar contigo. ¿Eso tampoco te parece raro?

Si ellos lo desearan con la suficiente fuerza, podrían verme y hablar conmigo, o si yo lo deseara con la suficiente fuerza, podría influir en sus deseos.

Bien, Sara, explícame lo que has aprendido hoy, dijo Salomón sonriendo.

-¿Que puedo volar por todo el pueblo sin que pase el tiempo? -contestó Sara con tono inquisitivo, preguntándose si eso era lo que Salomón deseaba oír-o ¿Qué Jason y Billy no pueden oírme ni verme cuando vuelo, porque son demasiado jóvenes o no están preparados? ¿Que ahí arriba, cuando vuelas, no sientes frío?

Todo eso está muy bien, Sara, y lo comentaremos más adelante, ¿pero no has observado que mientras hablabas sobre lo que no deseabas, no conseguías lo que deseabas? En cambio, cuando empezaste a hablar sobre lo que sí deseabas -lo que es más importante, cuando empezaste a sentir lo que deseabas- ¿lo conseguiste al instante?

Sara guardó silencio mientras trataba de recordar lo que había dicho con anterioridad. Pero no era fácil pensar en lo que había considerado o sentido antes de volar. Prefería reflexionar sobre su experiencia voladora.

Piensa en ello con frecuencia, Sara, y practícalo tantas veces como puedas.

-¿Quieres que practique volar? ¡De acuerdo!

No sólo volar, Sara.

Quiero que practiques pensar en lo que deseas y por qué lo deseas, hasta que logres sentirlo.
Esto es lo más importante que aprenderás de mí, Sara. Diviértete con esto.

Texto sacado de “El libro de Sara” de Esther y Jerry Hicks

 

Si accedes a la opción Solicitar boletín
recibirás un correo semanalmente con las novedades que se vayan introduciendo,
 tendrás acceso a artículos destinados solo a las personas suscritas 
y a otras opciones que se irán incluyendo poco a poco en el boletín.

Un Comentario
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Acepto la Política de Privacidad

Responsable: Mercè Lobo
Finalidad: Gestión y moderación de los comentarios
Destinatarios: No se ceden datos, todo queda registrado en esta web
Derechos: acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos
Contacto: info@eltallerdelalma.com
Más información en Política de Privacidad