Los siete principios, hoy

‘Eu kōlea i kona puapua; ‘eu ke kanaka i kona hanu
Un chorlito se mueve mediante la cola;
un hombre se mueve mediante el aliento
(Tu poder de acción está en ti mismo)

Los siete principios, hoy.

La sabiduría huna puede aplicarse a cualquier cosa, pero está especialmente indicada para la consecución de objetivos, alcanzar el éxito y convertir los sueños en hechos. En este capítulo analizaremos cómo los siete principios de huna pueden guiarnos hacia el éxito. Hablaremos del papel que ejerce el poder personal a la hora de alcanzar nuestros objetivos y estudiaremos un programa práctico para empezar cada nuevo día en consonancia con dichos objetivos.

Primero me gustaría compartir contigo la palabra hawaiana para cada uno de los siete principios de huna, además de un proverbio asociado que a menudo utilizaba mi tío y profesor hawaiano, Wana Kahili. Cada principio tiene una aplicación directa hacia la conquista del éxito.

1- El mundo es lo que crees que es.

‘Ike significa «ver, saber, sentir, percibir, ser consciente de, comprender», y en su forma activa ho ‘ike significa «enseñar, demostrar, explicar, revelar, experimentar».

En filosofía, impera la idea de que nuestro modo de ver el mundo determina nuestra experiencia del mismo. A mi tío le gustaba decir: Mamua ka ‘ike, mahope ka ‘ike  («Primero percibimos y luego experimentamos»), jugando con dos acepciones de la palabra.

En huna es fundamental la idea de que el uso hábil de la propia mente es una forma tremendamente poderosa de incidir en el comportamiento físico y emocional de uno. Y, al fin y al cabo, es ese comportamiento el que determina la experiencia personal del mundo. Relacionando nuestro comportamiento con nuestros pensamientos podemos descubrir los patrones mentales que moldean nuestros hábitos, y cambiando conscientemente nuestro pensamiento podemos cambiar nuestros hábitos. Estos patrones nuevos de conducta provocarán respuestas nuevas en el mundo que nos rodea; no hay separación entre nosotros mismos, nuestro entorno y las personas que lo habitan. Aquellos que entienden estas verdades ciertamente logran considerables hazañas, como Kamehameha el Grande, que unificó el archipiélago de Hawái en un solo reino reconocido por todos los principales poderes mundiales de su tiempo.

2- No hay límites

Kala significa «aflojar, desatar, liberar, soltar, perdonar». La idea principal es que todos los límites son arbitrarios y el universo en sí es infinito. A mi tío le gustaba decir: Ana ‘ole, ka pō, ke ao («El mundo interior y el exterior no tienen límites»). En términos prácticos, lo que dice es que si el universo es infinito, entonces cualquier cosa es posible si eres capaz de averiguar cómo hacerla. Todo lo que haces repercute en el mundo que te rodea.

La inquietud moderna por la ecología se basa en la idea de que todo está interconectado y de que no puedes cambiar nada aisladamente. Hagas lo que hagas, afectará a otra cosa, y los cambios a tu alrededor te afectarán a ti también. Cada vez está más aceptado que no podemos talar todos los árboles, continuar arrojando al océano nuestros desechos ni seguir contaminando el aire sin consecuencias graves para todas las formas de vida de este planeta. Los meteorólogos alimentan esta idea cuando, siguiendo la teoría del caos, afirman que el aleteo de una mariposa en Japón puede producir una tormenta eléctrica en las montañas Rocosas. Como personas, estamos acostumbradas a la idea de que el estado de nuestro entorno y nuestro cuerpo puede afectar a nuestra mente, pero mucha gente sigue sin aceptar la idea de que nuestro estado de ánimo puede afectar a nuestro cuerpo e incluso a nuestro entorno. Los límites y las fronteras existen en nuestra percepción, pero no necesariamente en nuestra experiencia. Ésta fue la idea que tenía en mente el rey Kalākaua, el último rey de Hawái, cuando se convirtió en el primer monarca de la historia en circunnavegar el globo.

3- La energía fluye hacia dónde va la atención.

Mākia significa «objetivo, propósito, proponerse o aspirar a, concentrarse en». Mi tío decía: Mākia ke ali’i, ehu ka ukali («La concentración es el líder; la actividad, el discípulo»).

¿Te has fijado alguna vez en que cuanto más te interesa una cosa, más probabilidades tienes de hacer algo relacionado con ella? Puede que compres un libro que ha recibido increíbles críticas, veas una película que un amigo te haya recomendado encarecidamente, incluso que cambies tu estilo de vida para agradar a tu nuevo novio o novia. Lo que sea que acapare tu interés tenderá también a atraer tu energía emocional y física. Por otra parte, ¿te has fijado también en que las cosas que dejan de interesarte se pierden entre los bastidores de tu vida junto con las cosas que nunca te han interesado?

Cuanto más triunfa una persona, más dirige y mantiene la atención en algo mediante una decisión consciente. No se limita a esperar a que algo capte su atención; lo busca y lo capta con su atención. Cuando aprendas a focalizar a voluntad y mantener la atención en algo durante el rato que quieras, habrás adquirido una de las habilidades de eficacia más profunda que el ser humano puede alcanzar. Duke Kahanamoku, la leyenda hawaiana, mantuvo la focalización y ganó en natación tres medallas de oro y dos de plata en las Olimpiadas de 1912, 1920 y 1924. Divulgó mundialmente el surf como deporte, se convirtió en la primera persona en ser admitida en el Swimming Hall of Fame y el Surfing Hall of Fame (organizaciones dedicadas a reconocer y promocionar los deportes acuáticos), y fue sheriff de Honolulú durante trece legislaturas seguidas.

4- El momento del poder es ahora.

Manawa significa «tiempo, temporada, afecto, sentimientos». «El momento del poder es ahora» es una traducción directa de la versión de mi tío: Noho ka mana i keia manawa.

Tienes que reconocer que ni el pasado ni el futuro tienen poder alguno porque no puedes tocarlos, saborearlos, sentirlos, verlos, olerlos ni reaccionar a ellos de ninguna forma. A efectos prácticos ni siquiera existen.

« ¿Cómo? —protestarás—. ¿Y qué hay de todas las cosas, buenas y malas, que han moldeado mi vida? ¿Qué hay de las habilidades adquiridas y del sufrimiento que he soportado, y de todas mis experiencias? ¿Y qué pasa con todas las cosas que ocurrirán y para las que tenemos que prepararnos? ¿Cómo puedes decir que no existen? »

Ya, pero ahora mismo lo único que tienes son los recuerdos de todas esas cosas; las habilidades, las penas y las experiencias. Y a lo que estás reaccionando ahora es a los recuerdos, no al pasado en sí. Los recuerdos existen en el presente y puedes modificar tu relación con ellos (cambiar tu forma de pensar en ellos), y de ese modo cambiar su efecto sobre tu vida. En cuanto al futuro, nadie (ni el mejor vidente ni el meteorólogo mejor equipado) puede predecir qué pasará. La gente puede hacer suposiciones lógicas o intuitivas, a veces acertará y otras se equivocará, pero nadie lo sabe a ciencia cierta.

En realidad, todo se reduce a nuestras opiniones personales y pragmatismo. Si crees que el pasado es inalterable y capaz de ejercer su poder sobre el presente, entonces es fácil caer en una posición victimista sin hacer esfuerzo alguno para cambiar. Pero si crees que el pasado, pasado está, y que carece de poder, puedes darte la libertad de realizar cuantos cambios quieras. Asimismo, si crees que el futuro está determinado o escrito, entonces tendrás pocos alicientes para tomar las riendas de tu propia vida. Y si aceptas cierta mezcla de predestinación y libre albedrío, entonces usarás tu libre albedrío en aquellas áreas donde creas que lo tienes y no lo usarás en aquellas donde creas que no. Piensa en el futuro como una pizarra vacía y podrás autorizarte para intentar cualquier cosa. Ka’ahumanu, la esposa más joven y favorita de Kamehameha el Grande, se dio este permiso cuando el anciano rey falleció. Siguiendo la tradición, Kamehameha nombró heredero del reino a Liholiho, su primogénito. Como quien no quiere la cosa, Ka’ahumanu entró sola en la cabaña del rey justo antes de que muriera y al salir anunció que el último deseo de éste había sido nombrarla reina regente del trono (una especie de primera ministra). Fue tal su carisma que mantuvo el control del reino sin opositores desde 1819 hasta 1832 e incluso nombró sucesora a Kinau, hija de otra esposa de Kamehameha I.

5- Amar es estar feliz con.

Aloha significa «amor, afecto, compasión, lástima, amabilidad, caridad», y mucho más. Mi traducción del quinto principio está basada en el curioso modo que tenía mi tío de formar un proverbio: Ke aloha, ke alo, ke oha, ka hā («El amor [aloha] es estar en presencia de alguien o algo [alo], compartiendo la dicha [oha], compartiendo la vida [hā]»). Sin embargo, la verdadera formulación de esta expresión es del libro de Barry Kaufman (que lleva el mismo título), que habla del empleo del concepto con niños autistas.

El amor incluye los estados activos de la amabilidad, el deseo, el entusiasmo, la pasión y la excitación, así como los estados pasivos de la felicidad, la compasión, la amistad, el cariño y la misericordia. Sea activa o pasiva, la motivación amorosa induce a la acción que cambia o influye en las cosas, y ésa es la esencia del poder.

Podría decirse que el amor es eléctrico y a la vez magnético, que busca y atrae. Es la fuerza impulsora que hace que las cosas ocurran; la energía suave que disipa la resistencia. Fue esta clase de amor la que llevó a la última reina de Hawái, Lili’uokalani, a abdicar del trono bajo protesta en 1893 (en lugar de permitir el derramamiento de sangre) cuando una fuerza armada, respaldada por el ejército norteamericano, asumió el gobierno.

6- Todo el poder procede del interior.

Mana significa «poder sobrenatural o divino, poder milagroso, autoridad, poder». Mi tío enseñaba que Mai ka pō mai ka mana («El poder procede del mundo interior»), refiriéndose a la fuente infinita que todo y todos compartimos.

Este concepto nos habla de que no hay ningún poder fuera de nosotros; ninguna persona, ser, objeto ni circunstancia que tenga poder alguno sobre nosotros. Es por decisión y convicción propias que podemos actuar como si los demás tuviesen más poder sobre nosotros que nosotros, pero el poder para hacer eso también procede del interior. Dios (o como prefieras llamarlo) no actúa sobre nosotros, sino a través de nosotros. Según este principio, si tienes un sueño, tienes el poder de hacerlo realidad. Naturalmente, también tienes el poder de dificultarlo. Las leyendas hawaianas abundan en historias de hombres y mujeres de poderes externos aparentemente escasos, que emplearon su poder interior para superar unas circunstancias espantosas y alcanzar el éxito para ellos mismos y sus seres queridos.

7- La eficacia es el indicador de la verdad.

Pono, la palabra que representa el último principio, significa «bondad, cualidades morales, procedimiento correcto o adecuado, excelencia, bienestar, prosperidad, éxito, bienes, uso, objetivo». Mi traducción es fiel al proverbio de mi tío: Ana ‘oia i ka hopena («La verdad se mide por los resultados»).

filosofía huna, en esas tres áreas es más importante la armonía que el equilibrio. Así que mientras te esfuerzas por alcanzar riquezas o reconocimiento, relaciones íntimas o de amistad, salud o buena forma física, analiza cómo te afectan esos esfuerzos a ti personalmente, a la personas que te rodean y al mundo circundante. Cuando los resultados son buenos, son pono. A Maui, el famoso héroe de la cultura hawaiana, hoy día también conocido como el «supermán hawaiano», le apasionaba la aventura por sí misma, pero siempre compartía el provecho que sacaba de sus aventuras con el resto de la humanidad. Tradicionalmente se lo asocia con la transmisión de los secretos del fuego, la agricultura y muchos tipos de artesanía.

Serge Kahili King

(Continuará)

 

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