6a carta a Montse (Empatía y asertividad)

Enlace a la 5a carta a Montse

Querida Montse:

Me alegra saber que recientemente has encontrado un nuevo trabajo y que, gracias a esto, has conocido gente que te dan buenas vibraciones. Me hablas de una joven llamada Carla, con la que has congeniado enseguida y con la que estás compartiendo amistad y buenos momentos.

Encontrar un trabajo que te guste es importante, pero encontrar además compañeros de trabajo que sean afines a ti, es un gran tesoro. El mundo laboral no tiene porqué ser una jungla, aunque a veces una se topa con ciertas personas que, cuando alguien nuevo entra en la empresa, se sienten amenazadas y en competencia y que, desde el primer momento, muestran muy poca asertividad y empatía hacia el recién llegado.

Puedo hablarte por experiencia. Las diferentes empresas en las que he tenido el gusto de trabajar han resultado ser una escuela para mí en este sentido. Si encuentras colaboración y asertividad en tu alrededor, no hay problema, pero si alguien se dedica a desvalorizarte y a ponerte palos en las ruedas a tu progreso, es muy duro de batallar si no tienes un carácter empático y asertivo. 

Decirte que empatizar desmesuradamente con alguien también puede ser perjudicial si se juntan las emociones hacia esta persona. La empatía significa ponerse en la piel del otro, aceptar su punto de vista y evaluar su forma de ser sin juicio ni prejuicio.  Pero nunca incluyendo emocionalidad por tu parte, puesto que si esta persona por la que sientes un afecto especial, te explica sus problemas, inquietudes y te pide consejo, te vas a involucrar sentimentalmente con ella y te será muy difícil ser objetiva en su problema o forma de proceder. Esto, aunque es fácil de decir en palabras, es muy difícil de llevar a la práctica si no se tiene buen un trabajo interno, que no se consigue de la noche a la mañana pero sí que se va adquiriendo cierta habilidad con el tiempo y a base de no entrar en dualidades. Recuerda que la empatía también significa ocupar tu lugar. Conectar y nivelar las relaciones con otras personas y con el medio que te rodea. Aquí entramos otra vez en lo del rol del salvador y de la víctima, que ya estuve comentándote en otra de mis cartas.

Me encanta, pues, que todo te esté yendo bien en este aspecto. Nada más que añadir.

Aunque sí que me gustaría ahondar un poco en el tema de la asertividad. ¿Cuántas veces hemos estado hablando con alguien y este alguien ha sido asertivo con nosotros? Realmente muy pocas. Igualmente, nosotros a menudo tampoco somos muy asertivos y no nos damos cuenta de ello.

La asertividad es cómo una perla, una pequeña joya que se encuentra en una conversación y nos causa una gran sensación de empatía. Quien la recibe, lo nota. Quien la proporciona se encuentra en un gran equilibrio y sintonía que solo pueden proceder del interior de su Ser.

Escuchar al otro mientras te habla sin interrumpirle ni cambiar de tema para hablarle de nosotros; mantener la calma cuando el otro está nervioso y te habla de forma dura y quizás grosera, contestándole tú con cariño sin cuestionarle ni alzar la voz; no reprochar ni buscar competencia en las palabras del otro respecto a las tuyas; hacer ver las cosas al otro sin que éste se sienta aleccionado por ti ni desvalorizado y un largo etc…, hacen de la asertividad todo un arte de la comunicación. Interviene directamente la empatía en el proceso de ser asertivo, puesto que para ser asertivo es fundamental saber ponerse en el punto de vista del otro.

La asertividad es tan compleja que me pasaría muchas horas explicándola y necesitaría un montón de folios para poner mis palabras por escrito describiendo en qué momento y cómo aplicarla en todos los aspectos de la vida. Seguramente yo no sabría ser del todo explícita para abarcar todo el significado de la asertividad y el perfecto uso de la misma. Porque hablando en llano, la asertividad no es solo una técnica  y saber cómo aplicarla. Es mucho más que eso, nos ha de salir de dentro, de nuestro Ser. Una asertividad mal aplicada es aquella que incluso con palabras bonitas hacia el otro, si éstas no son sinceras y se emiten de forma mecánica  o “de manual”, producen el efecto contrario, más bien de prepotencia hipocresía y falsedad.

Quédate solo con esto: Sé asertiva en tu nuevo trabajo y en la vida en general.  Empatiza de forma sana, sin incluir emociones y sentimientos de apego y  te traerá enormes satisfacciones porque verás consolidados lazos de amistad, compañerismo y afecto. Incluso con aquella gente que no les caes bien, verás en ellos un aprendizaje para ti, y ellos en ti verán a alguien con quien sincerarse y encontrar respaldo cuando lo necesiten. 

La empatía y la asertividad son un tesoro para quien las recibe. Se deben alimentar día a día siendo conscientes de cómo nos comportamos y emitimos nuestras palabras. Ambas salen de nuestro Ser interno más hermoso. Cultívalas y te verás muy recompensada.

Tu amiga que te quiere,
Sàndal
Continúa… 7a carta a Montse (La Resilencia)

 

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